29 de enero de 2010

Calor

"Noticias" astronómicas como esta son un poco seca cabezas, ¿no?

Proponga una un poco más dramática:


Hoy, exactamente a las 22:14, se producirá un evento único e irrepetible: por primera vez en la historia no digamos ya de la Humanidad, sino del Universo Todo, será 29 de enero del 2010 a las 22:14, y Usted estará parado en el exacto punto del continuo espacio-temporal en el que esté, y podrá elevar sus ojos al cielo y recibir una combinación de fotones que jamás se ha producido nunca; y tendrá la edad que tenga (no sólo en años, sino también en meses, días, horas y minutos) por primera y única vez, y sus pensamientos y sensaciones en ese momento también serán único y nuevos, y lo que es más sorprendente aún, el evento no volverá a producirse nunca jamás por toda la Eternidad.

Escalofriante, ¿verdad?
Ha llegado el momento de tomar consciencia que todos y cada uno de nosotros somos, al igual que cada uno de los instantes que componen nuestra existencia, Únicos. Guau.

26 de enero de 2010

Comentario

Hoy, o ayer, o sea hoy a la mañana, me levanté jetón y por qué no, egoísta.
Así que voy a, en un sólo paso, vociferar y auto-citarme, dos de los peores pecados de la internet.

Alguien comentó en un blog (y abajo mi comentario):
A kirchneristas y anti-kirchneristas, los invito a leer un discurso pronunciado en 1880 por Juan Bautista Alberdi, que es de una actualidad increible:

http://www.panarchy.org/alberdi/estado.1880.html



¡Ah, el siglo XIX, con todas las ilusiones intactas y el positivismo tan campante! Claro, después falta analizar un poquito el siglo XX, donde aquella nación tan próspera, repleta de egoísmo bien entendido y sin patriotismos cuasi místicos, metió baza en dos guerras mundiales y en varias guerritas menores de índole racial, política y económica, incluyendo bombazo nuclear. También estaría bien preguntarse cuales son hoy las condiciones de vida en la tierra de la libertad del norte; libertades que, tengo entendido, están bastante reducidas en aras de "la seguridad nacional", y libertades que aparte no garantizan el estado de bienestar ni mucho menos; libertad de ser pobre, negro, de no tener seguro médico. No intervencionismo del estado que se acabó en el '30 y en el '09, donde los paladines de la libertad individual salieron a pedirle a su estado (a todos los estados!) que los salven de la debacle de sus riquezas en la que ellos mismos se habían metido. Conclusión: venimos ahora a enterarnos de que la culpa de todos los males de la Argentina, es que los pobres sojeros no tienen la libertad de enriquecerse todo lo que quieran, a costa del empleo, del futuro de las tierras y de unas condiciones económicas internas que bancamos entre todos. Mirá vos.

15 de enero de 2010

Plus

El yeite es asi: vos, empresa preferentemente monopólica productora o comercializadora de un producto de consumo masivo e irreemplazable, producto que por esas mismas características está siempre en el ojo sensible del consumidor y posiblemente del gobierno, quien seguramente te regule su precio, un día te hinchás las pelotas de no poder aportarle ultramillonarios dividendos a tus accionistas y pergeñás la siguiente maniobra: sacás el mismo producto pero plus!, que sospecho que como en aquella visita a la cervecería Duff todas las canillas, Duff, Duff Light y Duff Cherry unen sus caños en el mismo tanque, o a lo sumo le echás un poquito de colorante o de sulfato de calcio, y lo vendés más caro. Iniciás campañas de marketing viral y pernicioso donde terminás convenciendo a la gilada de que el producto plus! no es un plus! si no una necesidad y que tu propio producto regular tiene algún defecto o carencia fundamental, y luego de a poquito vas haciendo que sea cada vez más difícil de conseguir hasta lo imposible; eso si, nunca lo retires de la lista de precios porque ese rótulo es el que esgrimirás cuando alquien te cuestione los aumentos o las prácticas monopólicas. Es conveniente también que con el tiempo saques el producto EXTRA plus!, para justificar las ansias tilingas de compras lo MEJOR y más CARO, y de paso diferenciar al pelagatos que sólo compra plus!

Y es así como tenemos

YPF común (andá a encontrarla), super y fangio.
La Serenísima leche común (ya no se consigue), extra calcio y fortificada con hierro.

8 de enero de 2010

Medio kilo de papel manchado

Mística. Sobre esto estuve a punto de escribir el otro día; debido a varias influencias (a ver, un poco de autopsicoanálisis:) Estoy terminando de releer The Stand, de S.King, pero ahora en inglés. Allí se habla largo y tendido, por boca de los personajes, entre otros un sociólogo ateo tardíamente llevado a dudar de la inexistencia de Dios (una especie de parangón del memorable Settembrini de La Montaña Mágica), acerca de lo espiritual, lo humano, lo divino, lo místico. ¿Pero que entendemos por místico? Eso, una sensación. Yo fui ateo de niño y de joven, un ateísmo un tanto soberbio, a pesar de haber ido durante cuatro años a catecismo, un catecismo un tanto laico, debo admitir. Primaban las galletitas, los juegos en el patio del Domingo Savio y las excursiones a la Isla 42 por sobre las enseñanzas bíblicas, Biblia que de todas maneras yo había leído y releído reiteradas veces aún a mis diez u once años. Un ateísmo de disputa encarnizada en la adolescencia; de dogmatismo positivista y procientífico. Un ateísmo de siglo XIX se podría decir. Después, enfriado un poco el hierro al rojo de la juventud, devine en un agnosticismo un poco más complaciente y me dediqué a mirar con una sonrisa benevolente, cuando no un tanto socarrona, las creencias espirituales del prójimo; pero también la fe ciega en la ciencia y las virtudes del ser humano librado a su suerte. Incursioné intelectualmente en la moral alla Bertrand Russell mientras en mi vida privada me dediqué lo mejor que pude a ser un perfecto amoral hijo de puta; intuyo que el aire de los '90 no dejó de influir en mi. No lo hizo sin embargo en materia política, pero eso será tema de otro post. Ante la pregunta declaraba y explicaba la imposibilidad (e inutilidad) de debatir sobre la existencia o escencia de Dios. Al pedo casi siempre, aunque el debate tiene esa cualidad monologante de permitir moldear y concretar lo que muchas veces aparece en nuestra mente como nebulosos ideales. Eso es porque no se había inventado internet y los Blogs; ahora la etapa del debate es innecesaria y uno puede dedicarse a pensar por escrito con solo mover un poco los dedos, y las virtudes de la tecla delete nos eximen de bochornosas contradicciones y retractaciones. Pero al final he vuelto, como en tantos otros aspectos, al ateísmo de mis años mozos, pero un ateísmo calladito y un tanto amargo. Lo que en un momento fue fe en la Humanidad y el Progreso ahora es apenas una esperanza, esperanza realista que se sabe no concretada pero que guarda en si misma una virtud intrínseca y se hace por ello loable de resguardar. Y en todas estas idas y vueltas, nunca, jamás, participé de la mística en el sentido tradicional, cristiano, religioso. Supongo que esta parrafada fue mi manera de decir que para mi la mística siempre estuvo relacionada con la soledad, la miopía, el amor, alguna droga, el sexo y la permanencia a la enorme, desolada y abrumadora intemperie. Pero cuando estaba decidido a escribir sobre esto, decía, influído por el libro, por algunas fotos de un viaje, por una relación sexual, incluso por qué no decirlo por la muerte de Sandro y todo lo dicho al respecto, escucho hoy una lectura de Caparrós sobre éste mismo asunto (la muerte de Sandro), lectura que transitaba otros carriles y que no se por qué ocultos resortes me llevó al lugar común de que sobre cualquier idea, concepto, tragedia, sentimiento, virtud o miseria del Ser Humano, ya Todo Se Ha Escrito, y por tipos mucho mejor preparados que Yo, más Grandes, más Inteligentes, más Lindos, más Viejos y en definitiva, Mejores. También en esa lectura (o en su refutación por parte del señor de Radio Cooperativa, no podría decirlo) se utilizaba o se acusaba a alguien de utilizar un reduccionismo, un decir que el fútbol son veintidós pelotudos corriendo atrás de la pelotita, un, en fin, "El Quijote es medio kilo de papel manchado con tinta", otro lugar común aterrador y como tantos otros de los esquemas repetitivos que pueblan mi mente, una especie de surco en el cual la púa del gramófono de mi conciencia cae repetidamente, haciendo sonar dentro de mi cabeza dale que dale siempre la misma musiquita. En esas condiciones, por supuesto, es casi imposible pensar; se recurre al vaso de whisky extra large con dos hielos para acallar esas machacantes y repetidas voces durante un rato y poder dormir, se posterga toda actividad intelectual de fuste, se huye de las responsabilidades laborales, en fin, se continúa viviendo como si nada y uno evita escribir, quizás un poco por despecho, sobre temas tan remanidos y egoístas, que al fin y al cabo no interesan a nadie, a esta altura del partido ni siquiera a mi.