El yeite es asi: vos, empresa preferentemente monopólica productora o comercializadora de un producto de consumo masivo e irreemplazable, producto que por esas mismas características está siempre en el ojo sensible del consumidor y posiblemente del gobierno, quien seguramente te regule su precio, un día te hinchás las pelotas de no poder aportarle ultramillonarios dividendos a tus accionistas y pergeñás la siguiente maniobra: sacás el mismo producto pero plus!, que sospecho que como en aquella visita a la cervecería Duff todas las canillas, Duff, Duff Light y Duff Cherry unen sus caños en el mismo tanque, o a lo sumo le echás un poquito de colorante o de sulfato de calcio, y lo vendés más caro. Iniciás campañas de marketing viral y pernicioso donde terminás convenciendo a la gilada de que el producto plus! no es un plus! si no una necesidad y que tu propio producto regular tiene algún defecto o carencia fundamental, y luego de a poquito vas haciendo que sea cada vez más difícil de conseguir hasta lo imposible; eso si, nunca lo retires de la lista de precios porque ese rótulo es el que esgrimirás cuando alquien te cuestione los aumentos o las prácticas monopólicas. Es conveniente también que con el tiempo saques el producto EXTRA plus!, para justificar las ansias tilingas de compras lo MEJOR y más CARO, y de paso diferenciar al pelagatos que sólo compra plus!
Y es así como tenemos
YPF común (andá a encontrarla), super y fangio.
La Serenísima leche común (ya no se consigue), extra calcio y fortificada con hierro.
15 de enero de 2010
8 de enero de 2010
Medio kilo de papel manchado
Mística. Sobre esto estuve a punto de escribir el otro día; debido a varias influencias (a ver, un poco de autopsicoanálisis:) Estoy terminando de releer The Stand, de S.King, pero ahora en inglés. Allí se habla largo y tendido, por boca de los personajes, entre otros un sociólogo ateo tardíamente llevado a dudar de la inexistencia de Dios (una especie de parangón del memorable Settembrini de La Montaña Mágica), acerca de lo espiritual, lo humano, lo divino, lo místico. ¿Pero que entendemos por místico? Eso, una sensación. Yo fui ateo de niño y de joven, un ateísmo un tanto soberbio, a pesar de haber ido durante cuatro años a catecismo, un catecismo un tanto laico, debo admitir. Primaban las galletitas, los juegos en el patio del Domingo Savio y las excursiones a la Isla 42 por sobre las enseñanzas bíblicas, Biblia que de todas maneras yo había leído y releído reiteradas veces aún a mis diez u once años. Un ateísmo de disputa encarnizada en la adolescencia; de dogmatismo positivista y procientífico. Un ateísmo de siglo XIX se podría decir. Después, enfriado un poco el hierro al rojo de la juventud, devine en un agnosticismo un poco más complaciente y me dediqué a mirar con una sonrisa benevolente, cuando no un tanto socarrona, las creencias espirituales del prójimo; pero también la fe ciega en la ciencia y las virtudes del ser humano librado a su suerte. Incursioné intelectualmente en la moral alla Bertrand Russell mientras en mi vida privada me dediqué lo mejor que pude a ser un perfecto amoral hijo de puta; intuyo que el aire de los '90 no dejó de influir en mi. No lo hizo sin embargo en materia política, pero eso será tema de otro post. Ante la pregunta declaraba y explicaba la imposibilidad (e inutilidad) de debatir sobre la existencia o escencia de Dios. Al pedo casi siempre, aunque el debate tiene esa cualidad monologante de permitir moldear y concretar lo que muchas veces aparece en nuestra mente como nebulosos ideales. Eso es porque no se había inventado internet y los Blogs; ahora la etapa del debate es innecesaria y uno puede dedicarse a pensar por escrito con solo mover un poco los dedos, y las virtudes de la tecla delete nos eximen de bochornosas contradicciones y retractaciones. Pero al final he vuelto, como en tantos otros aspectos, al ateísmo de mis años mozos, pero un ateísmo calladito y un tanto amargo. Lo que en un momento fue fe en la Humanidad y el Progreso ahora es apenas una esperanza, esperanza realista que se sabe no concretada pero que guarda en si misma una virtud intrínseca y se hace por ello loable de resguardar. Y en todas estas idas y vueltas, nunca, jamás, participé de la mística en el sentido tradicional, cristiano, religioso. Supongo que esta parrafada fue mi manera de decir que para mi la mística siempre estuvo relacionada con la soledad, la miopía, el amor, alguna droga, el sexo y la permanencia a la enorme, desolada y abrumadora intemperie. Pero cuando estaba decidido a escribir sobre esto, decía, influído por el libro, por algunas fotos de un viaje, por una relación sexual, incluso por qué no decirlo por la muerte de Sandro y todo lo dicho al respecto, escucho hoy una lectura de Caparrós sobre éste mismo asunto (la muerte de Sandro), lectura que transitaba otros carriles y que no se por qué ocultos resortes me llevó al lugar común de que sobre cualquier idea, concepto, tragedia, sentimiento, virtud o miseria del Ser Humano, ya Todo Se Ha Escrito, y por tipos mucho mejor preparados que Yo, más Grandes, más Inteligentes, más Lindos, más Viejos y en definitiva, Mejores. También en esa lectura (o en su refutación por parte del señor de Radio Cooperativa, no podría decirlo) se utilizaba o se acusaba a alguien de utilizar un reduccionismo, un decir que el fútbol son veintidós pelotudos corriendo atrás de la pelotita, un, en fin, "El Quijote es medio kilo de papel manchado con tinta", otro lugar común aterrador y como tantos otros de los esquemas repetitivos que pueblan mi mente, una especie de surco en el cual la púa del gramófono de mi conciencia cae repetidamente, haciendo sonar dentro de mi cabeza dale que dale siempre la misma musiquita. En esas condiciones, por supuesto, es casi imposible pensar; se recurre al vaso de whisky extra large con dos hielos para acallar esas machacantes y repetidas voces durante un rato y poder dormir, se posterga toda actividad intelectual de fuste, se huye de las responsabilidades laborales, en fin, se continúa viviendo como si nada y uno evita escribir, quizás un poco por despecho, sobre temas tan remanidos y egoístas, que al fin y al cabo no interesan a nadie, a esta altura del partido ni siquiera a mi.
22 de diciembre de 2009
Tarifa
La justicia cotizó la honra y el buen nombre de Duhalde en seis mil pesos (*).
Estoy haciendo una vaquita a ver si yo también le puedo decir "narcotraficante", ayudemén, ¿cuánto ponen?
Me imagino que si en cambio le quiero decir "cabezón narcotraficante", ya el precio es otro, che, con eso no se jode.
(*) Groso, Luis. Yo te banco.
Estoy haciendo una vaquita a ver si yo también le puedo decir "narcotraficante", ayudemén, ¿cuánto ponen?
Me imagino que si en cambio le quiero decir "cabezón narcotraficante", ya el precio es otro, che, con eso no se jode.
(*) Groso, Luis. Yo te banco.
19 de diciembre de 2009
Volverán las oscuras golondrinas
Dicen Los Olimareños: "cantar es volver y darse aliento para cuerpear a la muerte y al olvido".
Gustavo Adolfo Bécquer
(1836-1870)
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!
17 de diciembre de 2009
Detached
Es que el inglés tiene eso, como decirlo, onomatopéyico, aún en aquellas palabras que no lo son. Dejando de lado ring, punch, smash. Fijate por ejemplo clock. Dizzy. New. Feel. Por eso debe ser que se presta tan bien para las letras de rock, el ritmo vocal acompaña el punchi punchi de la música. Difícil tarea tenemos quienes queremos escribir letras entonces en castellano: ¿cómo conservar esa rítmica casi monosilábica del idioma imperante, sin caer en fitopaeísmos de acentuaciones perversas ni simplicidades poéticas de rock barrial? No digo que lo haya logrado. Otra opción, si no fuera de una tilinguería horripilante, sería escribir directamente en inglés y a la mierda. Pero claro, los que tenemos nuestro corazoncito nacional y popular no nos lo permitiríamos jamás. Pero, acá en la intimidad del blog, un poquito cebado después de haber terminado Under the Dome (y no, Pablo(yo), el asesino no era el mayordomo), uno se permite tirar un poco la chancleta y las convicciones un poquito a la mierda. Que si las convicciones no son para eso, no se para que carajo son.
Laying smashed on the bed, as if he'd been shoot in the middle of the chest with a shotgun. Arms splattered around, one leg hanging over the side. Air still and thick as his mind, dust speckles floating around as his thoughts. He's feeling not himself. It's not an uncomfortable feeling, indeed, he longs for it. Sometimes it comes when sick, or when stoned. Sometimes when looking at the mirror, first time in the morning. Sometimes just before falling asleep, like now, a thunder in the ears, a swirling of the world, some uneasiness of the senses, himself falling in a deep, dark tube that protrudes from behind his head, looking at his own body as if was a machine that he'd to operate remotely. From yonder kitchen come voices, some muffled, some more distinct. He cannot however make the full sense of the saying, but rather gather the general meaning. He can see the bonding between people, not with his eyes but in his mind, as thick, gleaming and changing ropes of light, some neat and defined, some strong, some diffused. Time comes by and pass in irregular shapes; the meaning of “now” is somewhat evident, but it bears no relation with something called “past” nor with that surreal fantasy we call “future”. It's hard to tell between a memory of something that happened, the recall of that memory, or something hoped or imagined. Who can, really? Another moment leaps forward and he's not even sure if that he just told himself was as such. Ties. Some of the light snakes come by and touch his body, but he can't feel a thing. What he sometime called his ears roar, his mind submerges even more, far away, sinking deeper down there, coming to sleep fully awake, a wonderful moment. Detached.
10 de diciembre de 2009
Carteles
En la laguna de Lobos, un predio bastante grande, pasando la curva y antes de llegar al club municipal de remo, ostenta el cartel "Club de Pescadores de Lomas de Zamora" (CPLZ). Teniendo en cuenta que en Lomas de Zamora no hay lugar donde pescar, y posiblemente sí haya pescadores, bueno, es razonable que si los tipos se querían hacer un club lo hicieran ahi. O en Monte. O en Chascomús. Qué se yo.
Ahora, saliendo por la ruta para el lado de Capital, un cartel anuncia algo así como:
Cañuelas 37
Ezeiza 62
Lomas de Zamora 94
¿Se entiende? ¡Lomas de Zamora! Es cierto que por esa ruta se llega -eventualmente- a Lomas de Zamora. También se llega a Córdoba, Salta o Iguazú. A Rio de Janeiro, si te lo proponés. ¿Por qué justo tiene que mencionar Lomas de Zamora? ¿Hay -o hubo- connivencia entre los señores del CPLZ y los de la DNV (Dirección Nacional de Vialidad)? ¿Coincidencia? ¡Jajaja! Hacéme reir.
(Me falta encontrar que en Lobos haya una calle llamada "Lomas de Zamora" y ya está, me cierra todo. ¡Epa! Esperen. Acabo de recordar que sobre la calle de acceso, la Necochea, hay un enorme caserón cuya propiedad los nativos atribuyen a ¿quién? ¡Duhalde! ¿Y de dónde es el cabezón? ¡Mamáaaa tengo miedo!)
Ahora, saliendo por la ruta para el lado de Capital, un cartel anuncia algo así como:
Cañuelas 37
Ezeiza 62
Lomas de Zamora 94
¿Se entiende? ¡Lomas de Zamora! Es cierto que por esa ruta se llega -eventualmente- a Lomas de Zamora. También se llega a Córdoba, Salta o Iguazú. A Rio de Janeiro, si te lo proponés. ¿Por qué justo tiene que mencionar Lomas de Zamora? ¿Hay -o hubo- connivencia entre los señores del CPLZ y los de la DNV (Dirección Nacional de Vialidad)? ¿Coincidencia? ¡Jajaja! Hacéme reir.
(Me falta encontrar que en Lobos haya una calle llamada "Lomas de Zamora" y ya está, me cierra todo. ¡Epa! Esperen. Acabo de recordar que sobre la calle de acceso, la Necochea, hay un enorme caserón cuya propiedad los nativos atribuyen a ¿quién? ¡Duhalde! ¿Y de dónde es el cabezón? ¡Mamáaaa tengo miedo!)
24 de noviembre de 2009
Ni me di cuenta
La Historia, nos dice Douglas Adams en sus novelas, no es un hilo tenso desde el pasado hacia el futuro, unidireccional y unifilar. Tampoco es un plato de espagueti, muchas historias independientes individuales entrelazadas, realidades paralelas entre las cuales se puede saltar u optar. No es una estructura arbórea, cada nodo una decisión, cada rama un futuro posible, y nosotros hormiguitas subiendo desde el tronco eligiendo a cada paso ir por un lado u otro, hasta caernos por la punta. La Historia, el Tiempo, nos dice él, es como una cinta de Moebius, que tiene una sola cara, y esa cara tiene una rugosidad, y está plegada de tal manera que cada saliente y cada sima de esa cara encaja con otra concavidad y protuberancia de otra punto de la superficie. No hay principio, no hay fin, no hay borde, pero es infinita, y cada parte encaja con otra como una suerte de rompecabezas fractal. Yo voy andando en moto y voy un paso más allá, y pienso, hecho sopa bajo la lluvia: ¿por qué hemos de dar por cierto la extrapolación del espacio al tiempo, y dado que una partícula no puede ocupar dos lugares al mismo tiempo suponemos que no puede ocupar dos instantes simultáneamente? Me imagino el Todo entonces visto a vuelo de Dios, como una estructura donde todos los lugares y todos los tiempos existen simultáneamente y la consciencia es la ilusión de ir ocupando determinados esquemas sucesivamente; pero el yo que escribe este artículo está entremezclado con el yo que lo venía pensando hace un rato, con el yo que nunca lo escribió, con el que lo escribió diferente y con el que ya lo terminó de escribir y estará cenando dentro de un rato. Es el concepto más complejo, fascinante y aterrador que he logrado captar jamás. Y ni me di cuenta.
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